Copa AT&T Bs. As.2002
Exclusivo desde el B.L.T.C.*
CALLERI Y EL CORRALITO MENTAL
Eduardo Poza
El chileno Nicolás Massú se coronó campeón, derrotó al argentino Calleri 2-6 7-6 6-2 en la final.
Decía el genial escritor Johann Wolfgang von Goethe: "La ventaja se la lleva aquel que aprovecha el momento oportuno".
Y Nicolás Massú que vino a Bs. As. a la sombra de su compatriota Ríos, supo sacar ventaja con la justeza de la oportunidad que le cedió Agustín Calleri.
El argentino que había dado en poco más de una hora (6-2 y 5-2 arriba con su servicio) un concierto de aciertos, derechas invertidas mortíferas, reveses paralelos perfectos, juegos ganados en cero, saques a las líneas y hasta varias voleas ganadoras se olvidó de lo que había construido hasta allí y lo comenzó a destruir.
Calleri que al igual que Massúnunca había ganado un torneo ATP quedó atrapado en un corralito mental que elevó la cotización del chileno y les entregó a los presentes un argentino devaluado.
Massú comenzó el match nervioso y sin brillo. Este viñamarino de 22 años, no era el que se cargó en la semana a Etlis, David Sánchez (eliminó al 2º favorito, Cañas) y al local Nalbandian(8º) en gran reacción.
Es que a Calleri le salían todas, fortificado con su triunfo en primera ronda ante un Kuerten (1º) con serios problemas físicos, (eliminó luego a Meligeni y Zabaleta) el encuentro no tenía relieve pues tenía sólo un contendiente.
El cordobés tuvo dos match-points en el segundo set cuando sacaba Massú pero los desperdició. Eso motivó al chileno que de allí en más demostró una genial mentalidad para provocar la debacle del argentino.
Nicolás Massú comenzó a pasar la bola una tras otra sin errores, mientras Calleri acelerado y sin brújula comenzaba a tirar fuera todo lo que antes metía dentro.
De este modo el chileno quebró el servicio dos veces más y de nada sirvió el aliento del público que veía como su jugador se confundía una y otra vez, Calleri perdía su campeonato.
El patriarca del tenis argentino Guillermo Vilas hablaba en uno de sus oráculos del "instinto asesino", que debían caracterizar a los campeones, el no ofrecer piedad ni ceder la oportunidad de ganar.
Así pasó Massú a ganar el tie break y prolongar la final a un tercer set que sólo confirmó al chileno mejor que nunca, sumando y sumando. Y Calleri intentando salir por el camino incorrecto.
Massú celebró tirándose de cara al cielo, fueron sus dos horas y treinta y seis minutos más felices de su vida. De cara al suelo Calleri buscó su silla y se escondió un rato bajo la toalla.
Escondidos quedaron sus sueños de ganar en su tierra, pero todo pasa, jugó bien toda la semana y al igual que la mayoría de los tenistas argentinos tendrá nuevas alegrías.
El campeón reconoció que Agustín se equivocó y perdió una final que tenía ganada, su tranquilidad y su mente fueron las claves.
La desacreditada Argentina pese a los cinco insensatos presidentes de los últimos meses volvió a tener un evento internacional de jerarquía.
Claro está que aquí la cosa funcionó por los sensatos oficios de Jaite y compañía.
Los organizadores extranjeros, ante la sorpresa de los periodistas presentes, ratificaron una nueva edición para el próximo año.
Pero claro, siempre y cuando los argentinos al igual que Calleri puedan salir de su corralito mental.
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