Bs. As.Copa Ericsson 2000


 

26-11-00

COPA ERICSSON ARGENTINA 2000

Un poeta en Buenos Aires                                

 

Eduardo Alejandro Poza

 

Guillermo Coria derrotó a Alberto Berasategui 6-1 4-6 6-4

El estadio del Buenos Aires Lawn Tennis Club está cambiando, se está adaptando para albergar en Febrero del 2000 un torneo ATP de jerarquía internacional.

Y el tenis argentino también está cambiando, Squillari en el puesto 12 del ranking, Puerta con un comienzo de año espectacular, Gaudio demostrando su talento, Chela ganando su primer torneo de ATP, Calleri asombrando en el histórico polvo de Roland Garros, Zabaleta y Cañas intentando recuperar el nivel perdido, María Salerni campeona mundial junior, el juvenil Nalbandian creciendo a pura potencia y…un poeta.

Guillermo Coria, 18 años, ganador de los torneos Junior de Italia y Roland Garros este año, comenzó a actuar en torneos profesionales menores (Futures, Challengers) y ascendió en el 2000 del puesto 729 del Ranking ATP al 87, luego de obtener 4 torneos consecutivos de la Copa Ericsson.

En la nota de la edición del 99 de la Copa Ericsson esto decíamos del santafesino:

El junior argentino Guillermo Coria es quien más esperanza de gran tenis nos deja.

Por momentos quebró la misilística derecha de Berasategui, y tuvo inspiradas definiciones sazonadas con traviesos "toques", dops y atrevidos "moños" que sorprendieron al español que lo elogió luego de vencerlo.

Coria tiene un gran potencial, su derecha es sólida, su revés a lo "chino Ríos" se perfecciona día a día, pero lo mejor es su natural talento, es un poeta de la raqueta, vuela con sus mágicas creaciones y si lo dejan crecer así, mucho dará que hablar en los próximos años.

Y precisamente Coria tuvo la revancha de aquella derrota exactamente un año después y en una final.

Ya lo había derrotado en semifinales semanas atrás en la Ericsson de San Pablo pero esto era distinto jugaba ante su público y sumamente presionado por una serie de 19 matches seguidos sin conocer la derrota.

El español Alberto Berasategui, de 28 años,- 14 títulos ATP, finalista de Roland Garros ´94- un verdadero lujo, que desde hace tres años está intentando volver a estar dentro de los 100 primeros, se sintió muy a gusto en la semana pese a que todos sus rivales hasta la final fueron argentinos y tuvo el público en contra. En semifinales contra Sebastián Prieto, la revelación del torneo, tuvo que batallar duramente y salió a flote en un gran partido a tres sets.

Esta 4ª edición de la Copa Ericsson brillantemente organizada por Martin Jaite, tuvo récord de público, más de 3000 personas se desvivieron el domingo por interesarse por el tenis y a lo largo de toda la semana los chicos a través de las Escuelas de Tenis tuvieron acceso gratuito, participaron en juegos organizados por Wilson a través de su Staff de profesores argentinos y se llevaron varios premios en los stands de otros patrocinadores del torneo.

La gente venía a ver triunfar a Coria, muchos a conocerlo, otros tantos por primera vez estaban en un estadio de tenis y la final no los defraudó.

El comienzo del match marcó una abrumadora diferencia entre el argentino y el español. Allí se vio al mejor Coria, una verdadera tromba. Potencia, buen servicio, "toque", fineza, desenfado, volea, precisión, espíritu. Todo eso en 20 minutos, donde Berasategui sin desentonar no pudo hacer nada para evitarlo pese a su poderosa y letal derecha. Guillermo se llevó el primer set 6-1.

Luego en el segundo comenzó a hacer mella en Coria una contractura en el glúteo que arrastraba desde hace dos semanas y que le preocupaba en los días previos, Berasategui comenzó a sobresalir en los largos peloteos y la cara del santafesino comenzó a perder la picardía para ganar el disgusto.

El jugador español, tomó el toro por las astas y quebró en el momento justo para llevarse el segundo set por 6-4. Coria recurrió a los masajes y juntó las últimas fuerzas.

El tercer set tuvo emoción más por los errores de ambos que por el virtuosismo, luego del sexto game ya se habían quebrado cuatro veces el servicio, Coria quería imponerse con las ganas pero eso no bastaba Berasategui también cansado tenía ganas de no perder y ser villano.

El santafesino que por sus gestos y poses, no parece de estas tierras, estimulaba a la tribuna, festejaba los tantos y arrojaba su raqueta cuando sus tiros se iban fuera. El momento clave del match fue el octavo game, Coria 3-4, con su servicio lo jugó mal y quedó 15-40 al borde del quiebre, los peloteos se hicieron largos y el Buenos Aires respiraba bajito, había temor por una derrota inminente. Pero "el poeta" sacó a pasear su corazón gorra hacia atrás, y con dos grandes servicios empató las cosas.

Esto le dio ánimo, se sintió que lo podía rematar y fue a buscar el match, le quebró el servicio a Berasategui con el público gritando por el local se tocó el corazón y luego ganó su saque para llevarse el encuentro tras dos horas y 20 minutos, y su cara fue un gran sol que pareció fundirse con el que lo iluminaba y lo abrazaba ya sin abrasarlo. Porque ya no lo sentía, ya no tenía contractura alguna, no esperaba más, allí estaba arrodillado sobre sus grandes sueños, sin más arma que su raqueta que sostenía enhiesta como un guerrero bueno y de los buenos.

Guillermo Coria representa los sueños de muchos chicos argentinos, es la esperanza, la alegría y la poesía del corazón.

 


Tenis Iberoamericano

Artículos Entrevistas Nutrición Links Salud Técnica Torneos ¡Bola!