Las Grasas

         

LAS GRASAS  

      

               Prof. María J. Roselló (España)

      

Fuera Mitos

 

¿Son un castigo? ¿Un peligro? 

Al hablar de las grasas se hace preciso ante todo romper con la imagen que se ha extendido en los últimos años de identificar las grasas como perjudiciales en si mismas para nuestra salud. Nada más lejos de la realidad.

Ya desde hace setenta años se sabe que la falta de grasa en la dieta de los animales provoca que dejen de crecer. Favorece también la aparición de graves lesiones.

La situación en el caso de las personas no es diferente. Si hacemos una dieta muy pobre en grasas por un largo periodo de tiempo provocaremos serios problemas en nuestra salud.

Funciones

El problema no es por tanto que comamos grasas sino la cantidad que consumimos. Hay que distinguir también entre las grasas útiles y aquellas otras que pueden llegar a ser perjudiciales para nuestra salud.

 

Sustancias diversas

Con el nombre de lípidos o grasas nos referimos a sustancias muy diversas. Sería el caso de los triglicéridos, el colesterol o de las lecitinas y fosfolípidos.

 

Elasticidad

Las funciones que realizan las grasas en el organismo son muy amplias. Abarcan desde la constitución de las células hasta sus efectos beneficiosos en el funcionamiento del estómago o los riñones.

Las grasas dan también elasticidad y mantienen la hidratación de la piel. Transportan numerosas vitaminas y facilitan ácidos que nos resultan imprescindibles en el organismo.

 

EL CONTROL DE LAS GRASAS 

 

Aceite de oliva

 

El temor a las grasas ha llevado a considerarla a todas por igual. Con esta actitud podemos llegar a despreciar a las ricas en ácidos insaturados.

 Cometeríamos un grave error con esta postura porque numerosos estudios han certificado que se trata de alimentos de alto valor saludable.

 

Prudencia

 

El consumo de grasas no está reñido con la prudencia.

 Se ha contrastado hasta el infinito la relación directa que existe entre las enfermedades cardiovasculares y el consumo de alimentos ricos en grasas saturadas y colesterol . Se hace necesario por tanto la prudencia en el consumo de este tipo de productos.

 

Hablamos, por ejemplo, del aceite de oliva, rico en ácido oleico como un producto con el que podemos conseguir protección de enfermedades tan diversas como las cardíacas o la diabetes cada vez más extendida.
El aceite oliva es un elemento fundamental en la llamada dieta mediterránea, un producto de consumo milenario que día a día se ve revalorizado en su utilidad.

Alteraciones de la Piel

Hay que tener en cuenta que existen ácidos grasos insaturados, beneficiosos para nuestra salud, que no pueden ser fabricados por el propio organismo. La alimentación es por tanto la vía para ese suministro.
Si no se recibieran estas grasas empezaríamos a percibir síntomas alarmantes como un decaimiento general, diversas alteraciones en la piel con perdida de la capacidad de retener agua o caída del pelo.

 

Control de la coagulación

A partir de los ácidos grasos poliinsaturados nuestro cuerpo fabrica sustancias que resultan necesarias en el control de la coagulación de la sangre y de las inflamaciones. Estos ácidos, los conocidos como "omega 3 y 6", se cree que juegan un destacado papel para la prevención de la arterioesclerosis, la trombosis, la artritis reumatoide, el eccema atópico o la esclerosis múltiple.

 

La familia omega-3

Es la familia del ácido alfa-linolénico y sus derivados. Se encuentra en los vegetales. También los podemos hallar en los aceites de pescado.

Todo los productos del mar, pescados y mariscos, son fuentes inagotables de estos ácidos. Debemos incrementar su consumo.

No olvidemos que regulan y controlan el metabolismo de la otra familia omega-6. Aseguran una prevención en la formación de coágulos sanguíneos y favorecen la vaso dilatación.

 

 

Riesgos

Los ácidos grasos poliinsaturados deben tratarse con cuidado. Nos referimos a que, pese a sus grandes cualidades, pueden llegar a convertirse en perjudiciales. 

Esta situación se produce si dejamos que se oxiden o se enrancien.

Omega 6

La familia del ácido linoleico está presente en abundantes productos vegetales como legumbres, frutos secos y en especial sus aceites, incluyendo por supuesto el aceite de oliva. 

Son imprescindibles para el buen desarrollo del cerebro desde el principio de su formación.

 

Son frágiles y para permitir una buena conservación los debemos consumir acompañados de vitaminas que eviten su oxidación. Hablamos de las vitaminas E y A. La solución para evitar este problema la encontramos en los alimentos naturales que nos facilitan las grasas y vitaminas que les deben acompañar. Es el caso de los frutos secos, como almendras, nueces o avellanas.

 

Germen de trigo

Es muy útil también el consumo de germen de trigo, legumbres, aguacates, pescados o de las aceitunas.
El aceite de oliva, por sus características de estabilidad y resistencia, es de nuevo una alternativa frente a la facilidad de degradación de los aceites poliinsaturados.

                    
 

Grasas y vitaminas

Los ácidos grasos poliinsaturados deben tratarse con cuidado. Nos referimos a que, pese a sus grandes cualidades, pueden llegar a convertirse en perjudiciales. Esta situación se produce si dejamos que los ácidos se oxiden o se enrancien. Son frágiles y para permitir una buena conservación los debemos consumir acompañados de vitaminas que eviten su oxidación. Hablamos de las vitaminas E y A.

Alimentos naturales

La solución para evitar este problema la encontramos en los alimentos naturales que nos facilitan las grasas y vitaminas que les deben acompañar. Es el caso de los frutos secos, como almendras, nueces o avellanas. También es muy útil el consumo de germen de trigo, legumbres, aguacates, pescados o de las aceitunas. El aceite de oliva, por sus características de estabilidad y resistencia, es de nuevo una alternativa frente a la facilidad de degradación de los aceites poliinsaturados.

 


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