Vitaminas y ácido fólico

 

Prof. María José Rosselló

 

Nutrientes imprescindibles 

 

VitaminasLas vitaminas son esenciales para el desarrollo y buen funcionamiento de todas las células que componen el organismo humano. De su presencia, exceso o defecto depende el mantenimiento de un estado de vida saludable y la aparición y la evolución de muchas enfermedades.

 

Una de las primordiales es el ácido fólico, una vitamina hidrosoluble, imprescindible para la formación celular, al tiempo que posee propiedades antianémicas y preserva el sistema inmunológico.

Todas las vitaminas tienen funciones muy específicas sobre el organismo y deben estar contenidas en la alimentación diaria para evitar deficiencias. No hay alimento mágico que contenga todas las vitaminas, solo la combinación adecuada de los grupos de alimentos (cereales, leguminosas, productos de origen animal, frutas, verduras, grasas y azúcares) hacen cubrir los requerimientos de todos los nutrientes esenciales para la vida.

Las vitaminas son sustancias orgánicas imprescindibles en los procesos metabólicos que tienen lugar en la nutrición de los seres vivos. No aportan energía, puesto que no se utilizan como combustible, pero sin ellas el organismo no es capaz de aprovechar los elementos constructivos y energéticos suministrados por la alimentación. Normalmente se utilizan en el interior de las células como precursoras de los coenzimas, a partir de los cuales se elaboran los miles de enzimas que regulan las reacciones químicas de las que viven las células.

Las vitaminas deben ser aportadas a través de la alimentación, puesto que el cuerpo humano no puede sintetizarlas. Una excepción es la vitamina D, que se puede formar en la piel con la exposición al sol, y las vitaminas K, B1, B12 y ácido fólico, que se forman en pequeñas cantidades en la flora intestinal.

Con una dieta equilibrada y abundante en productos frescos y naturales, dispondremos de todas las vitaminas necesarias y se precisa de ningún aporte adicional en forma de suplementos de farmacia o herbolario. Un aumento de las necesidades biológicas requiere un incremento de estas sustancias, como sucede en determinadas etapas de la infancia, el embarazo, la lactancia y durante la tercera edad.

 

 

DIEZ CONSEJOS IMPRESCINDIBLES 

PARA

 UNA DIETA SANA

La alimentación de cada día puede constituir un gran factor de prevención y defensa de muchas enfermedades y el mejor método de conservar la salud:
1. Una dieta muy variada y con productos frescos de temporada. La alimentación no tiene por qué ser monótona, podemos variar los tipos de verduras, de ensaladas, de frutas, de carnes, de pescados, de cereales. Podemos ir variando los tipos de cocinado: hervidos, plancha, fritos, al horno, al vapor... No existe un alimento completo, y una dieta variada es un seguro de nutrición completo.
2. Consumir las calorías que necesitamos. Saber ir variando la dieta a lo largo de la vida, acomodándola a cada etapa, teniendo en cuenta el tipo de actividad, contrarrestando con la dieta la general tendencia a engordar a partir de los 40 años, constituye un buen seguro de salud.
3. Incluir hidratos de carbono completos. Las verduras, los cereales integrales y las legumbres contienen estos necesarios hidratos de carbono y consumirlos es una pauta correcta para conseguir una dieta equilibrada, sin un exceso de grasas ni de proteínas. Las legumbres son un alimento indispensable que habría que consumir tres veces a la semana como plato principal.
4. Tomar a diario aceites vegetales. Son la mejor fuente de vitamina E y de ácidos grasos esenciales, necesarios para la correcta formación de células. Los países de gran consumo de aceites de oliva no tienen un alto porcentaje de enfermedades cardiovasculares ni de cáncer de mama.
5. Acompañar los platos de carnes con ensaladas. Es una excelente forma de añadir vitamina C en las comidas con alto contenido proteínico. El pimiento y el perejil son unos de los alimentos más ricos en vitamina C. De este modo se protege el aparato digestivo de la posible formación de sustancias peligrosas.
6. Convertir al limón en el comodín de todas las comidas. El limón, con su importante dosis de vitamina C y su alto contenido en minerales basificantes, se convierte en un extraordinario alimento, equilibrador de la dieta. El limón puede introducirse en la alimentación diaria como un refresco (en limonadas endulzadas con miel), añadiendo un poco de zumo de limón a cualquier zumo de frutas o de hortalizas, acompañando las infusiones, como aliño de ensaladas y verduras ...
7. Comenzar el día con un buen vaso de zumo de frutas y hortalizas. Esta norma práctica es un sabrosísimo sistema para asegurar una buena dosis de vitaminas y minerales diarios.
8. Saber lo que comemos. A pesar de que la Organización Mundial de la Salud ejerce cada vez un mayor control sobre los aditivos que se utilizan, es preciso tomar conciencia de los conservantes y aditivos que se ingieren.
9. Saber que un alimento refinado ha perdido una importante cantidad de minerales. Los procesos industriales que se han ido introduciendo en la industria alimenticia han hecho posible una amplia oferta de productos preparados y refinados. Refinar los cereales supone quitarles la capa externa que los recubre, es decir, el salvado, y también el germen, con lo que se eliminan una importante cantidad de vitaminas y minerales. Esta alimentación a base de productos refinados que está transformando nuestra
buena dieta mediterránea en un "menú de cafetería" es una alimentación deficiente y por tanto causante de muchos problemas de salud.
10. ¡Ningún menú sin fibra! Demos a la fibra la importancia que tiene en nuestra alimentación. Una alimentación sin fibra es una alimentación antinatural, ya que tenemos una gran longitud de intestino (entre 6 y 10 metros) y por lo tanto la alimentación ser voluminosa para facilitar el tránsito intestinal por ese largo recorrido. La fibra hace más rápido ese tránsito, impidiendo así la formación de productos cancerígenos por las bacterias intestinales y también es un método natural de eliminar el colesterol.

 

El consumo de tabaco, alcohol o drogas en general provoca un mayor gasto de algunas vitaminas, por lo que en estos casos puede ser necesario un aporte suplementario. Debemos tener en cuenta que la mayor parte de las vitaminas sintéticas no pueden sustituir a las orgánicas, es decir, a las contenidas en los alimentos o extraídas de productos naturales (levaduras, germen de trigo, etc.). Aunque las moléculas de las vitaminas de síntesis tengan los mismos elementos estructurales que las orgánicas, en muchos casos no tienen la misma configuración espacial (están "desnaturalizadas"), por lo que cambian sus propiedades.

En el caso de que las dosis vitamínicas no sean las adecuadas, es el propio organismo el que avisa mediante diversas señales de la carencia de alguna o varias vitaminas. Los síntomas más característicos son: apatía, insomnio, falta de apetito, irritabilidad, estrés y facilidad para coger infecciones, entre otras.
Existen dos tipos de vitaminas: las liposolubles (A, D, E, K), que se disuelven en grasas y aceites, y las hidrosolubles(C y complejo B), que se disuelven en agua. Vamos a ver las características generales de cada grupo y los rasgos principales de las vitaminas más importantes.

Necesidades vitamínicas

Si en nuestra dieta no faltan alimentos integrales y productos frescos y crudos, preferiblemente de cultivo biológico, es realmente difícil que lleguemos a padecer un estado carencial de alguna vitamina.

 

 

DIEZ ERRORES QUE NO DEBEMOS COMETER EN NUTRICIÓN

 

Una dieta inadecuada puede convertirse en un importantísimo factor de riesgo de enfermedades. Las peligrosas características de una dieta inadecuada son:
1. Monotonía en la dieta. La monotonía en nuestra alimentación es siempre causa de deficiencia de nutrientes y de exceso de determinadas sustancias. Es muy fácil llegar a hacer importantes acúmulos en el organismo cuando la dieta está constituida siempre por unos pocos y muy repetidos alimentos.
2. Exceso de calorías. Un exceso de calorías en la dieta diaria se traduce siempre en un aumento de la grasa corporal y, por tanto, en una obesidad, que constituye de por sí un gran desajuste orgánico a muchísimos niveles.
3. Exceso de hidratos de carbono. Una dieta con un exceso de glúcidos, sobre todo de absorción rápida, es causante de fermentaciones ácidas y por supuesto de obesidad. En nuestra sociedad cada día encontramos más personas que engordan a causa de consumir productos dulces, por tomar un exceso de grasas.
4. Exceso de grasa de origen animal. Una dieta con abundancia de embutidos, mantecas, mantequillas y carnes grasas es una dieta de alto riesgo, que conduce a la obesidad y a problemas cardiovasculares. Existe una relación directa entre la ingesta total de grasa y la ingesta de grasa animal con la mayor incidencia de cáncer de mama. Los países con mayor consumo de grasas y con mayor consumo de grasas animales son los países con mayor número de casos de cáncer de mama. Esta relación no se cumple en aquellas poblaciones cuya ingesta de grasa proviene de pescados, lo que confirma la diferente calidad que existe entre las grasas de los mamíferos y de los pescados.
5. Utilizar sistemas peligrosos de cocinado y conservación de los productos proteicos. Cocer a altas temperaturas las carnes provoca una serie de reacciones nocivas para la salud. Hay que evitar también su tostado excesivo. Los ahumados son peligrosos, no se debe abusar de barbacoas, ni de pescados o embutidos ahumados. Las frituras en aceites calentados por encima de su punto crítico (aproximadamente 170-180 grados centígrados para casi todos los aceites) son otros de los platos peligrosos de cocinado, ya que los buenos aceites vegetales se descomponen, produciendo entonces sustancias tóxicas y cancerígenas. El aceite ideal para cocinar y freír es el de oliva, pues es el que más aguanta la temperatura sin descomponerse. Lo nitritos han sido prohibidos como conservantes de productos proteicos ya que en el medio ácido del estómago reaccionan con las proteínas formando nitrosaminas cancerígenas. La vitamina C frena la formación de nitrosaminas.
6. Consumo abusivo de alcohol. Conduce casi siempre a una desnutrición por disminución de la ingesta de alimentos y a una carencia de vitaminas, sobre todo de vitamina B1. Aparte del daño directo que ocasiona el alcohol a las células del hígado.
7. Escasez de vitaminas. Una dieta con pocas frutas y verduras es una dieta pobre en vitaminas, sustancias que tienen un importante papel de neutralización y de protección en todo el organismo.
8. Prescindir de minerales. Los minerales son los detonadores de la mayoría de las reacciones orgánicas incluyendo todas las reacciones de inmunidad. Una carencia de minerales como el hierro, el zinc o el selenio resultarán un importante factor de riesgo.
9. Falta de fibra. La fibra vegetal se está revelando como un importante factor de salud. La fibra actúa como una buena esponja, que absorbe muchas sustancias peligrosas y así las elimina de nuestro organismo. Una dieta sin fibra conduce al estreñimiento, que se debe evitar. No se debe comer de la siguiente manera:

  • Desayunar cualquier tipo de pasta con un café con leche.
  • Almorzar un plato de pasta o arroz blanco y un segundo plato de carne. Como postre algún tipo de pastel, helado, flan o natillas.
  • Cenar una sopa de pasta con un pescado, tortilla o croquetas, o un bocadillo y acabar con algo de queso o yogur o un vaso de leche.
  • Esta dieta no contiene ni un gramo de fibra. Sin llegar a estos extremos hay dietas que sólo incluyen algo de fruta y algo de patata, con lo que no contienen una dosis adecuada de fibra.

10. Hábitos culturales o costumbres peligrosas. Tenemos una serie de hábitos a los que nos hemos ido acostumbrado sin darnos cuenta de que pueden constituir por sí mismos factores de riesgo. Vale la pena conocerlos e intentar corregirlos.

 

En algunas circunstancias o etapas de la vida, las necesidades de algunas vitaminas aumentan. Vamos a ver algunos casos:

Entre los factores que neutralizan o destruyen ciertas vitaminas están:

La carencia de cualquier vitamina (avitaminosis) es la causa de enfermedades y ocasiona, a veces, graves lesiones en el organismo.

Ácido fólico

La presencia del ácido fólico es necesaria para la formación de nuestras células. Su ausencia interrumpe el crecimiento, provoca anemias y una bajada de las defensas del sistema inmunológico.

Los niveles bajos de ácido fólico en sangre son también un factor importante de riesgo para las enfermedades cardíacas.

Asimismo, se ha demostrado que algunos medicamentos, los anticonceptivos orales y el consumo de alcohol impiden la buena asimilación del ácido fólico, al tiempo que sus propiedades se destruyen por efecto de las cocciones prolongadas y por un largo periodo de almacenamiento de los alimentos.

Daños en el feto

Sin embargo, quizás la más grave consecuencia de la falta de ácido fólico es la malformación del tubo neural del feto durante la gestación. Es la enfermedad que conocemos como "espina bífida". Por lo que se recomienda que las mujeres embarazadas incrementen el consumo de este nutriente en su dieta.
También deben aumentar la ingesta de alimentos ricos en ácido fólico mujeres jóvenes.

Donde encontrarlo

Los alimentos ricos en ácido fólico son, fundamentalmente, las hortalizas frescas de color verde intenso, levaduras, hígados, riñones, cereales integrales, legumbres y frutos secos.

Respecto a las dosis recomendadas, es conveniente tomar tres microgramos por cada kilo de peso, aunque en determinadas etapas de la vida, sobre todo de la mujer, como el embarazo o la lactancia, se pueden duplicar.

 

LAS VITAMINAS
Elemento Función en el organismo Sintomas de deficiencia Fuentes veganas
Vitamina A Crecimiento, piel saludable, cabello, dientes, ojos, resistencia a infecciones, esencial para la visión, ... Heridas en la boca y en las encías, baja resistencia a las enfermedades, problemas de piel, ceguera nocturna, caspa, caída de las uñas, ... Zanahorias, tomates, espinacas, pasas, ciruelas, albaricoques, frijoles, judías verdes, perejil, peras, lechuga, ...
Vitamina B1 (Tiamina) Crecimiento, función correcta del sistema nervioso, obtención de energía de los carbohidratos, se ocupa del buen rendimiento de los músculos, del corazón y del cerebro, ... Disminución de la memoria, falta de atención, flaqueza muscular, reducción de la capacidad mental, fatiga, pérdida del apetito, ... Arroz integral (el arroz blanco no), judías, harina entera de trigo, extracto de levadura, frijoles, germen de trigo, tofu, nueces, cacahuetes, avena, pan, lentejas, ...
Vitamina B2 (Riboflavina) Obtención de energía, ayuda a crear los anticuerpos. Actúa en la regeneración sanguínea, en el higado, en el trabajo cardiaco y en el aparato ocular, ... Heridas en la esquina de la boca, afecciones en la piel, inflamación en la cornea, inflamación de la lengua, ... Aguacate, avellanas, escarola, espinacas, judías blancas, levadura de cerveza, nueces, perejil, plátano, melón, ...
Vitamina B5 (Niacina) Obtención de energía, cabello saludable, esencial para la producción de hormonas sexuales, ayuda al uso orgánico de proteinas, hierro y calcio, ... Pelagra: Dermatitis (enrojecimiento y descamación). Diarrea (y lesiones en la lengua), Demencia ( y alucinaciones, delirios, amnesia, ...), ... Calabaza, cacahuetes, levadura de cerveza, pimiento dulce, tofu, arroz integral, almendras, pipas de girasol, ...
Vitamina B6 Formación de la hemoglobina y anticuerpos en la sangre, trata problemas en la mestruación de la mujer, metaboliza las proteinas, ... Pelagra, calambres musculares, ... Levadura de cerveza, judias, lentejas, bananas, tofu, nueces, avellanas, ...
Vitamina B12 El más poderoso elemento antianémico conocido, vital para la producción de hemoglobina, esencial para la división celular, crecimiento y obtención de energía de los carbonohidratos, salud de los sistemas nervioso y reproductivo, ... Cansancio, heridas en la lengua, indigestión. GRAVE: formación anomal de la sangre que conduce a una anemia megaloblática, desórdenes nerviosos que conducen a la degeneración de la espina dorsal y a la infertilidad en la mujer, ... Levadura de cerveza, leche de soja fortalecida, brotes de alfalfa, miso, ...
Vitamina C Crecimiento de los huesos, curación de las heridas, previene infecciones, vital para una función vital de los nervios y el cerebro, piel saludable, dientes, cabello, glándulas adrenales y capilares, encias, incrementa la absorción de hierro en el cuerpo, colabora con el hierro en la formación de la hemoglobina, ... Encias sangrantes, lenta curación de las heridas, depresión, dolor en las articulaciones, ... Cítricos, verduras verdes, patata, tomates, pimientos, pasas, ...
Vitamina D Es esencial para mantener y movilizar el calcio y el fósforo en el organismo, sistema nervioso saludable, corazón, piel, glándula tiroides, ... Emblandecimiento de los huesos, ... Rayos solares, ...
Vitamina E Componente de todas las membranas celulares, baja la presión sanguinea, músculos saludables, reduce el colesterol en la sangre, ... (Muy rara deficiencia en vegan@s) Su deficiencia provoca la esterilidad, ... Fruta, nueces, aceites vegetales, verduras verdes, ...
Vitamina K Su función específica es coagular la sangre, ... (Es muy difícil que pueda llegar a ser insuficiente, ya que los microbios del intestino la suministran). Avena, patata, zanahoria, col, coliflor, guisantes, espinacas, soja, trigo, fresas, ...
Vitamina F Nutre la piel, trabaja con la vitamina D. Es un componente vital en las membranas celulares, fibras nerviosas, células cerebrales, y para el normal funcionamiento de los órganos reproductivos, ...

 

Eczema (enrojecimiento y descamación de una parte de la piel), granos y acne, diarrea, pérdida de peso, caspa, sequedad en uñas y cabello, ... Aceites polisaturados (soja, girasol, cacahuete, ...), nueces, granos, ...


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